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La Fundación Elhuyar en colaboración con el Departamento de Educación del Gobierno Vasco ha puesto en marcha una nueva edición de los campamentos científicos de verano, Zientzia Udalekuak 2011, en tres turnos de una semana. Las dos primeras semanas se destinan a jóvenes de entre 12 y 14 años, y la tercera a los de entre 14 y 16 años. Los campamentos se desarrollan en el albergue Arritxulo, situado en el Parque Natural de Peñas de Aia, en Oiartzun.
El eje de estos campamentos es la integración del ocio con acciones y talleres científicos. Durante la semana de estancia, los jóvenes hacen dos excursiones, realizan diversos experimentos científicos, actividades de conocimiento de la naturaleza, disfrutan con juegos acuáticos y con otras tantas aventuras.
Si se tienen entre 12 y 16 años y se quieren descubrir cosas que parecen un verdadero misterio, los campamentos científicos Elhuyar son la respuesta. En su segunda edición han vuelto a cosechar otro éxito, ya que se preinscribieron 539 chavales para tan sólo 150 plazas, repartidas en tres tandas a los largo del mes de julio.
El albergue de Arritxulo en Aiako Harria, Oiartzun, se convierte durante el verano en el centro de mando de los jóvenes científicos, que durante una semana se divierten y toman contacto con disciplinas científicas como la biología, la física, la geología y la química.
Las actividades que se realizan no son para nada aburridas. En una de ellas, salen al monte a buscar insectos. Tras enseñarles la metodología científica a seguir para la recogida de las muestras, van a los laboratorios que tienen instalados en el albergue. Allí se les explica cómo tienen que manejar los microscopios digitales, y qué líquidos emplear para obtener una imagen lo más nítida posible.
Esto les ayuda a descubrir los pequeños detalles que les darán las pistas necesarias para identificar la especie del insecto que estudian. Pero ahí no acaba todo. Gracias al equipo tan puntero con el que cuentan, los chavales son capaces de grabar y tomar fotografías de los bichos, por medio de un ordenador portátil.
Esa es sólo una de las actividades que realizan en los campamentos científicos, pero entre todos ellos hay un claro vencedor: El de las pompas de jabón gigantes. Un taller que además da mucho juego, porque se pueden tratar temas como la óptica, la química o la física. Tratan de realizar experimentos muy vistosos pero que además, desde un punto de vista científico, se pueda trabajar materias muy variadas y darles una explicación sobre lo que han visto.
Otro de los experimentos que causa sensación entre los chavales es el del hielo seco, que no es otra cosa que CO2 congelado. Cuando se descongela no moja, se convierte directamente en gas. Es un material que los jóvenes científicos no están acostumbrados a tener entre las manos, y les dejan que lo manejen y prueben a ver quién descubre qué propiedades tiene.
Además de las actividades bajo techo, también realizan excursiones fuera del albergue, enfocadas a que se fijen en la fauna y los aspectos geológicos de la zona. Pero no van solos. En la salida a Aiako Harria, por ejemplo, les acompaña un geólogo que les va mostrando los minerales que hay por el camino.
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